La mayor parte de la opinión pública, sabe de su existencia cuando los medios de comunicación nos alteran con sus amenazas para Occidente, comunicados sobre rehenes o reivindicaciones de atentados.

Desde hace algo más de una década, los islamistas radicalizados han evolucionado por Internet al ritmo de modas y tendencias. Webs, blogs, redes sociales, canales de video, han tenido momentos de auge y decadencia, mientras que los foros han permanecido como la línea de transmisión firme y continua entre el resto de aplicaciones, todo ello a pesar de la enérgica acción para cerrarlos desde algunos servicios de inteligencia (Francia e Israel) y hackers particulares. Por otra parte, agencias como la CIA o el MI6 han optado por analizarlos, infiltrarlos e incluso crear algunos foros con apoyo de países árabes a modo de tela de araña.

La acción de cierre sistemático, tiene como parte negativa que cada vez resurgen con métodos y sistemas más difíciles de detectar. Mientras que la dinámica de estudiar e infiltrar, puede fomentar el reclutamiento y la radicalización.

La conveniencia del estudio y análisis de los contenidos en los foros yihadistas, han sido puestos en duda por algunos analistas, académicos y expertos de medios informativos. Para intentar demostrar lo contrario, compartiremos algunas reflexiones.

En múltiples casos, se ha demostrado que los foros han favorecido como ya se ha dicho, la radicalización y reclutamiento, además de proporcionar adiestramiento, recaudación de fondos y propuesta de objetivos terroristas. La admisión en las zonas restringidas, han marcado tres etapas claramente diferenciadas:

  1. Al principio solo se podían obtener las credenciales de usuario y contraseña previa invitación de alguien que ya era usuario.
  2. Con el fin de lograr más afiliados, se generó una dinámica diferente en la que para ser admitido había que contestar una serie de 12 preguntas para comprobar si se era un buen salafista.
  3. Por último, y para extender la yihad a cuantos más frentes mejor, se han creado sub-foros en otros idiomas además del árabe (inglés, francés, alemán, italiano y español) bastando para ingresar con crear una cuenta de correo y rellenar algunos datos.

Al igual que en otros tipos de foros, se establecen categorías de usuarios en función de sus intervenciones y contenido de las mismas, ganando prestigio conforme se asciende en el escalafón. La mayoría de archivos compartidos son: vídeos, audios, PDF, programas de cifrado de mensajes (Mojahideen secrets 2), esteganografía (como ocultar archivos de texto bajo fotografías o imágenes).

Un estudio prolongado, intenso y detallado nos permite obtener elementos para identificar usuarios por sus matices lingüísticos, referencias geográficas de poblaciones, lugares emblemáticos o hechos noticiosos, además se pueden detectar relaciones de amistad, familiares, vecindad, laborales y aficiones particulares. Siendo de enorme interés las filtraciones que se pueden obtener sobre otras aplicaciones de Internet que utilicen, tales como referencias a sus perfiles en Facebook, Twitter, canales de video, salas de chat y blogs.

El buen uso de las diversas aplicaciones de informática forense de acceso gratuito que se encuentran en Internet, nos facilitaran la tarea de obtener localizaciones e identificaciones. Con todo esto, se demuestran las enormes posibilidades de obtención de inteligencia, teniendo en cuenta las siguientes condiciones:

  1. Trabajar como si se fuese uno de ellos, con paciencia, prudencia y desconfianza, nos permitirá llegar a sub-foros de acceso más restringido.
  2. Una dificultad añadida para los cuerpos policiales, es no poder interactuar con mentalidad salafista, promoviendo, compartiendo o favoreciendo contenidos radicalizados o afines al terrorismo.

A modo de conclusión, queda claro que para una infiltración eficaz no se puede ser cauteloso en cuanto al nivel de radicalización ni evitar pensar como un yihadista. La labor de inteligencia requiere ser y pensar como uno de ellos, solo así lograremos vencerles.