En algunas páginas de redes sociales radicalizadas, en la última semana se ha distribuido una serie de dos artículos con recomendaciones para que los yihadistas utilicen sus teléfonos móviles en condiciones de mayor seguridad.

En el primero de ellos, hacen referencia a los 6 consejos de protección de la empresa rusa Kaspersky, ya que consideran prioritario proteger sus terminales ante virus e “intrusiones policiales”, para ello, recomiendan el uso de los teléfonos a través de aplicaciones Android en lugares dotados con redes wi-fi de acceso abierto.

En resumen, los consejos advierten de:

  1. Instalar aplicaciones de seguridad básicas, citando el software “Security Kasperski Mobile”.
  2. Utilizar contraseñas para proteger los dispositivos móviles, ante posibles robos, además de encriptar los datos sensibles del teléfono.
  3. Descargar aplicaciones de origen seguro, ya que las que no ofrezcan confianza pueden contener software malicioso.
  4. Hacer copia de seguridad de los datos importantes del teléfono, cifrados y en una tarjeta que se conservará en lugar diferente.
  5. Si han de realizar operaciones financieras, emplear redes UMTS inalámbricas cifradas.
  6. Realizar actualizaciones del software de forma continuada con el fin de evitar la explotación de posibles fallos de seguridad.

Recomiendan el producto lanzado recientemente “Kaspersky Wen”, una aplicación que se ajusta a varias plataformas y proporciona una protección completa para una amplia gama de dispositivos móviles y tabletas PC.

El segundo artículo, está dedicado en concreto a los teléfonos Blackberry, con el fin de evitar ser controlados y ser víctimas de espionaje, advirtiendo incluso ante la posibilidad de que el usuario pueda ser localizado solo por el hecho de llevar encima el teléfono. Por eso, hay que preguntarse ¿estoy seguro con mi móvil?

En el contenido de esta segunda parte, citan que Blackberry encripta por sistema todas sus comunicaciones, pero que este no es un procedimiento totalmente seguro, ya que agencias de inteligencia o cuerpos de seguridad podrían solicitarle los datos para descomprimir el cifrado y mostrar los mensajes, con la excusa de que pueden ser utilizados en “operaciones terroristas”. Para ilustrar esto, ponen como ejemplo el asesinato del líder de Hamas Mahmoud al-Mabhouh en los Emiratos Árabes, donde se emplearon este tipo de teléfonos.

Mencionan que precisamente por este tipo de hechos, algunos estados del Golfo están exagerando la cuestión de la seguridad nacional y bloqueando en momentos puntuales el uso de estos teléfonos en todo su territorio.