Efectos secundarios de la primavera árabe.

Tras las revueltas y movilizaciones sociales en varios países árabes, que dieron lugar a cambios en los sistemas de gobierno, se ha producido un incremento progresivo de la presencia de organizaciones salafistas, con la visualización de símbolos, emblemas y banderas afines a la ideología terrorista de Al Qaeda.

Resulta preocupante como organizaciones y personas que eran perseguidos o estaban encarcelados por sus proclamas radicalizadas y violentas, hayan quedado en libertad o regresado desde el “exilio” en países occidentales, o desde los lugares donde luchaban por la yihad global en frentes como Afganistán, Chechenia o Somalia.

En un primer término, habría que considerar a los partidos islamistas con pretensiones más o menos declaradas de implementar la ley islámica y que interactúan de manera ambigua una vez que han alcanzado la responsabilidad de gobernar o tienen representación parlamentaria. Como seria el caso de Hermanos Musulmanes en Egipto y Siria, Al Islah (reforma) en Yemen, Munazzama al Amal al Islami (Organización de la acción islámica) en Jordania, Ennahda (el resurgir) en Túnez y el PJD (partido para la justicia y el desarrollo) en Marruecos.

En algunos de estos países se ha liberado a salafistas que se encontraban condenados por actividades terroristas. A finales de julio fueron indultados 572 en Egipto, muchos de los cuales estaban condenados a muerte o cadena perpetua. En Túnez, el gobierno islamista liberó a 1.208 salafistas y en Marruecos, entre otros, se ha liberado al destacado clérigo Omar al Haddouchi, conocido por sus proclamas salafistas.

Por lo que respecta al regreso de yihadistas a sus países de origen, comentar los casos del líder de la Jamaa’t Islamiya egipcia, Rifai Ahmad Taha (Abu Yasir), a cuyos partidarios se responsabiliza del atentado que en noviembre acabó con la vida de más de 60 personas en Luxor. Así como en Libia, donde durante el derrocamiento de Gadafi, el gobernador militar de Trípoli fue Abdel Hakim Belhadj, que había liderado la franquicia de Al Qaeda ya desaparecida Grupo Islámico Combatiente Libio.

La dinámica expansiva que están adquiriendo los grupos salafistas en estos países, les ha llevado a diversificar su nomenclatura, con ejemplos como: Ansar al Sharia (seguidores de la sharia) en Túnez, Libia Y Yemen. Ansar al Dine (seguidores de la religión) en Mali, Libia y Argelia. Así como Tawhid wa al Jihad (monoteísmo y yihad) en el noroeste de África. Un detalle clarificador, sería la manifestación que tuvo lugar en mayo en Túnez, donde Keryuane, líder del grupo salafista Ansar al sharia, reunió a 10.000 personas que enarbolando banderas negras de Al Qaeda gritaron: ¡Obama, Obama, todos somos Osama!

Podría afirmarse que tras casi dos años de primavera árabe, se ha visualizado y extendido una amplia red de grupos salafistas afines a Al Qaeda, formada por una reserva de decenas de miles de islamistas capaces de ser movilizados de forma fácil y rápida.

Por si alguien se imaginaba que todo esto no nos afecta desde nuestros cómodos hogares en Europa, ya se puede ir olvidando. El uso masivo y sistemático de Internet y más concretamente de las redes sociales, ha generado una tupida red de grupos salafistas en todo occidente que bajo la denominación común “Sharia4…” se ubican en numerosos países (ver imágenes identificativas que acompañan el artículo). Al verse acosados por las agencias de inteligencia y cuerpos de seguridad, han evolucionado a otras denominaciones: “Islam4UK”, “Millatu Ibrahim…” (la comunidad de Abraham), “Minbar Attawhid…”

Resulta curioso que estos grupos pretendan la imposición de la sharia, apelando a la libertad religiosa y libertad de expresión, mientras ellos niegan esas mismas libertades a los musulmanes chiíes, cristianos y judíos, además de odiar el sistema democrático ¿se puede ser más hipócrita?

Fuera de Europa, los diferentes grupos salafistas han proclamado la “liberación” de determinados territorios como: el emirato islámico de Afganistán. En Libia durante el verano de 2011, la zona de las poblaciones de Bengasi, Derna, Al Bayda, Al Maraj y Shihata. En Yemen durante la primavera pasada la zona de Zinjibar, Azza y Dzhiar bajo Al Qaeda en la Península Arábiga y Ansar al Sharia. En Túnez también la primavera pasada, la zona de Bizerte Sezhnan fue proclamada como emirato islámico de Túnez. En Mali, Ansar al Dine ha creado el emirato islámico de Tombuctú. En El Cairo (Egipto), el barrio de Imbaba ha sido feudo de los salafistas por muchos años. En Rusia, los grupos rebeldes chechenos han proclamado el emirato del Caucaso. En Jordania hay un emirato islámico de facto en la ciudad de Zarqa…

Valiéndose de las redes sociales, convocando eventos y aprovechando otros elementos de Internet como canales de video, salas de chat y mensajes encriptados, han creado sus propios territorios “desde abajo”, en barrios, distritos o suburbios de algunas ciudades europeas, se trata de “zonas de sharia”, donde se prohíbe el consumo de alcohol, tabaco, que las mujeres vistan de forma occidental, escuchar música, etc. Concretamente en 2011 en Gran Bretaña, el grupo Musulmans Against Crusaders (musulmanes contra los Cruzados) también conocido como Islam4UK, anunció la creación de zonas independientes de obligado cumplimiento de los preceptos de la sharia en barrios de mayoría musulmana en Bradford, Dewsbury y el East End de Londres.

Total, que habrá que echar una ojeada de vez en cuando a las farolas del barrio, no sea que nos encontremos las pegatinas amarillas de zona de sharia antes de lo previsto. Tiempo al tiempo.