El pasado viernes se produjo un nuevo atentado suicida en la localidad de Kidal al noreste de Mali. Cuando un grupo de soldados del contingente de Chad acudieron al mercado para comprar suministros, un terrorista al parecer del MUJAO accionó su cinturón de explosivos resultando muertos tres militares y otros cuatro gravemente heridos.

El mismo día cerca del aeropuerto de Sevaré se estrelló un helicóptero y murieron cinco militares malienses entre los que se encontraba un coronel. Fuentes del ejército atribuyeron la causa del accidente a un fallo técnico, mientras que foros y redes sociales yihadistas aclaman el incidente como producto de “las benditas armas procedentes de los arsenales libios”.

Mali escenario afgano - copia

Entrada de Facebook con el análisis comparativo de Mali con Afganistán

Con el del viernes, ya son seis los ataques suicidas que se han producido desde el despliegue del contingente francés apoyado por fuerzas de países africanos. Uno en Gao, dos en Tombuctú y tres en Kidal, de los cuales el primer intento fue el 21 de febrero, resultando muerto el conductor por militares franceses antes de accionar el explosivo y en el segundo contra un puesto de control de los tuaregs del MNLA resultaron muertas siete personas.

Tras el inicio del repliegue de las tropas francesas la semana pasada, que serán sustituidas por fuerzas de países africanos, la situación no parece estar bajo control ni mucho menos. Los salafistas son plenamente conscientes de ello y no dudan en alardear en Internet de que tanto el norte de Mali como todo el Sahel sigue siendo el feudo de los diferentes grupos yihadistas que tras la llegada francesa no han hecho más que dispersarse y estar al acecho para golpear donde, cuando y como consideren conveniente.

En un informe que han publicado en redes sociales, enfatizan las similitudes con la situación de Afganistán, resumiendo sus contenidos a continuación:

“Se ha dado mucha difusión informativa a los rápidos éxitos de la maquinaria militar francesa en el norte de Mali, donde han dispersado a sus adversarios con el fin de llevar la estabilidad a este país y eliminar a los combatientes islamistas pertenecientes a Al Qaeda o a los descendientes de las tribus árabes. Su entrada en las ciudades de Gao, Tombuctú y Kidal y después de tres meses de combates, no parece inminente la declaración del fin de la guerra, sino más bien que se reproducirá la experiencia de las fuerzas de Estados Unidos en la invasión de Afganistán, quienes tras ocupar Kabul en pocos días (incluso horas) y derrocar el régimen de los talibanes, fueron sorprendidos por una fuerte y violenta resistencia que les ha hecho retroceder durante doce años.

Mali escenario afgano 2

Los militantes islámicos del norte de Mali pertenecientes a Al Qaeda, a los diversos grupos del Tawhid o facciones nacionalistas, se han beneficiado de la experiencia del “escenario talibán” retirando a sus combatientes tras los bombardeos franceses, decidiendo infiltrarse en los países vecinos para evitar pérdidas entre sus filas y prepararse para un nuevo y largo escenario de desgaste contra Francia que tradicionalmente es incapaz de resistir una larga guerra de guerrillas en el desierto, como quedó demostrado en el reciente ataque contra la ciudad de Gao donde se infiltró un grupo de muyahidines tras llevar a cabo un ataque de martirio.

Del mismo modo le ocurrió a Estados Unidos en Somalia que tras una guerra irregular se vio obligada a retirar sus tropas de ese escenario de forma vergonzosa.

Teniendo en cuenta además que el presidente Hollande no cuenta con suficientes apoyos internos de la población francesa para mantener esta guerra, y que sus países “aliados” solo se han comprometido a prestarles ayuda logística sin participar directamente en este atolladero, cosa que debilita la posición de París.

Mali escenario afgano 3

Las declaraciones de algunos funcionarios franceses sobre las dificultades que enfrentan sus militares en Mali, así como la feroz resistencia de los combatientes islamistas, provocan que no se pueda fijar un plazo para la retirada de sus tropas y entregar el mando a las fuerzas de paz africanas, cosa que genera una atmósfera confusa en el gobierno de Hollande. Sobre todo porque las operaciones militares provocan que todos los intereses y personas occidentales en África sean blancos legítimos para los combatientes islamistas y sus aliados. Tal como se ha demostrado en los secuestros llevados a cabo en Nigeria y Camerún, y con las fallidas operaciones de rescate de los rehenes que han motivado la ejecución de algunos de ellos. Extendiendo la situación de objetivos a los elementos tuaregs del MNLA como castigo a su toma de postura de colaboración con las fuerzas francesas.

El ejército francés llevará a cabo en su retirada una política de tierra quemada, junto con sus aliados de Chad, dejando arrasado el norte de Mali, agravado por los conflictos étnicos que están generando entre árabes y tuaregs por una parte y por otra, entre los dos partidos autóctonos del centro y norte del país. Ampliando el conflicto a la región por el apoyo de Argelia y Libia a la minoría árabe. Y con una débil estabilidad en Chad y Níger, donde se han refugiado y ocultado combatientes de AQMI y los gobernantes locales sufren una fuerte presión de la oposición política que no podrían justificar su presencia en Mali, si se inician acciones de los muyahidines en su propio territorio”.