Esta es la historia de Abouhamza Attounissi cuyo nombre real es Bader Lanouar, un joven tunecino que en mayo de 2013 creó “Salafi Magazine” una publicación digital que también cuenta con presencia en las redes sociales.

Bader Lanouar

No se trata de un personaje de ciencia ficción como los creados por la factoría de cómics Marvel, sino de alguien que hace cuatro años se convirtió en salafi cual superhéroe islamista, o al menos eso es lo que trata de transmitir a otros impetuosos jóvenes para que sigan su camino.

En su autobiografía explica todo el proceso con abundantes detalles análogos a las historias de personajes tan reales como Superman o Spiderman.

Spiderman muslim

Con un trasfondo jocoso e irónico busca la empatía de inquietos y fervorosos musulmanes que se consideren “diferentes” al resto de la gente y aislados del mundo, que buscan un ideal para entregarse a el en cuerpo y alma.

Muchos no serán capaces de resistirse a esta apasionante y poco creíble historia. El día menos pensado pueden levantarse y tras mirarse al espejo descubrir con asombro algo que no desvelaré ahora, sino que dejaré que sea el propio Abouhamza quien lo cuente al final de su relato:

Super salafi 1

¿Cómo me convertí en un salafi?

Recuerdo como si fuese ayer … Fue en 2009 … Una hermosa mañana de primavera, era un día soleado, que anunciaba la llegada de un verano abrasador.

Me levanté como cada mañana para ir a la oficina, me apresuré a vestirse a toda prisa porque ya era un poco tarde. Debo decir que me puse lo primero que encontré. Una camiseta de un superhéroe y unos vaqueros desgastados. Después de pasar por el cuarto de baño, afeitarme rápido y tomar un café con leche en un instante, crucé la puerta y me fui a trabajar.

Super salafi 2

La agencia no estaba muy lejos de casa, así que dirigí a pie. Cuanto más me acercaba, mi motivación y ganas de trabajar más se reducían. A pocos metros del ascensor, me di la vuelta, como si me hubiera golpeado un muro invisible.

Decidí pasear por los alrededores hasta que encontré una ocupación interesante. Recuerdo que me entretuve observando a la gente, casi todos tenían prisa, cosa que me recordó la suerte que tenía al poder disfrutar de estos momentos de meditación.

En la esquina, me encontré con una inscripción grabada en una vieja placa de hierro: “Sala de exposiciones”. La curiosidad me llevó hasta allí y me encontré en el interior de una gran sala que no se adivinaba desde el exterior. Estuve paseando sin rumbo fijo por las diferentes habitaciones.

Super salafi 3

Todas ellas tenían en común la presencia de terrarios de diferentes tamaños. En su interior, había todo tipo de insectos en lo que parecía ser una recreación de su medio ambiente natural. Fue divertido ver a todas estas pequeñas bestias en el mismo lugar.

Cuando llegué a la sala de las arañas, una extraña sensación se apoderó de mí. Aunque todas estaban protegidas detrás de un grueso cristal, parecían, sin embargo, una amenaza. No sé si fue una impresión creada por la ansiedad o una sensación real, pero tuve un repentino deseo de rascarme el cuello como si algo me hubiese picado.

Ya no podía permanecer allí, caminé por las habitaciones a la inversa y me apresuré a salir de ese lugar que ahora parecía tan oscuro y espeluznante. Caminé por la calle hacia mi casa, con un solo deseo: acostarme y apagar las luces. La luz del sol laceraba mis ojos y los transeúntes parecían ruidosos y hostiles.

Abrí la puerta, tiré las llaves y me acurruqué en mi cama. Dormí y dormí durante varias horas.

A la mañana siguiente, tenía una sensación de vértigo, como si alguien me hubiese golpeado. Me senté en el borde de la cama y estuve rebobinando en mi cabeza toda la película del día anterior. Era como si lo hubiese soñado, pero mirando a mi alrededor me di cuenta de que lo que me pasó fue real.

SLF MGZ

Derivaciones de “Salafi Magazine”

Aún sentía la necesidad de rascarme, pero esta vez no era en el cuello, sino en la barbilla y las mejillas. Me toqué la mejilla derecha y sentí una extraña textura… Una nueva sensación…

Corrí al baño, me detuve frente al espejo y observé sorprendido el cambio que se produjo en mi cara. No era el mismo, ahora tenía una larga y tupida barba negra que se parece sospechosamente a la de Bin Laden (aunque con algunos pelos blancos menos). Mi bigote se encuentra cuidadosamente afeitado. Además, parte de mi frente es ahora más oscura que el resto, como si me frotase contra una superficie dura.

Trato de analizar la situación en mi cabeza, pero todas las frases que vienen a la mente son en árabe clásico, es una verdadera metamorfosis. Las primeras palabras que salieron de mi boca fueron: “Allahu Akbar, ana Salafi” *

* Dios es grande, soy salafista.

PD: en serio, alhamdulilah (gracias a Allah) por el favor que me ha hecho al elegirme para convertirme en lo que soy: un musulmán sometido a Allah y contrario a todo lo que sea objeto de culto, sumisión y fe fuera de Allah.