Ayer sábado las autoridades norteamericanas anunciaron el cierre temporal de sus legaciones diplomáticas este domingo 4 de agosto en 17 países de Oriente Próximo y Norte de África, ante una grave amenaza de atentado por elementos afines a Al Qaeda. Tras la interceptación de comunicaciones entre responsables del grupo liderado por Ayman Al Zawahiri.

La decisión de EE UU ha tenido un efecto contagioso entre otras potencias occidentales como Gran Bretaña, Francia y Alemania. Añadiendo al cierre de embajadas, la recomendación a sus ciudadanos de no viajar a estos países hasta finales de agosto.

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¿Por qué esta sorprendente e innovadora medida?

Algunas de las primeras conclusiones que pueden obtenerse son:

– Falta de confianza en la seguridad que les ofrecen los países de acogida, por trágicos antecedentes como Bengasi (Libia), Túnez o Egipto.

– Posible detección de nuevos procedimientos o sistemas de ataque altamente letales o indetectables por los procedimientos habituales. La cadena informativa CBS ha comparado la gravedad de esta situación con la producida tras los intentos de atentar con explosivos líquidos en aviones en 2006.

– La situación creada, es un elemento que permitirá justificar “sistemas de escucha globales” tras los escándalos de Manning-Wikileaks y Snowden que han causado graves perjuicios y desconfianza entre gobiernos aliados fundamentales para combatir contra el terrorismo.

– Quizás permita mejorar la popularidad de los desprestigiados ataques con drones. La principal y más efectiva arma de “neutralización” de terroristas, con unos costes mínimos pero que produce un número de bajas civiles que cada vez es más difícil justificar.

¿Acaso la amenaza puede ser tan concreta que cerrando un día las embajadas y consulados ya queda resuelto el problema?

Sorprende que ante la información difundida de que ya se encuentra desplegado el equipo que llevará a cabo una acción de enormes consecuencias, con los medios técnicos disponibles no se haya podido concretar más el lugar preciso o los individuos que lo fuesen a llevar a cabo. Para además de evitarlo, poder detenerlos y ahorrarse una situación de pre-pánico.

Sin mencionar el hándicap añadido que suponen las profundas desconfianzas y recelos ante las agencias de inteligencia locales que podrían prestar una gran ayuda al contar en la mayoría de países con potentes fuentes humanas, pero que en algunas ocasiones han demostrado su dudosa fidelidad.

Resulta curioso que tras dos días del anuncio de estas medidas, no se han producido apenas reacciones en las redes sociales yihadistas, cuando en situaciones parecidas de inferior gravedad, enseguida se multiplicaban las entradas y publicaciones que permitían concretar el origen de la amenaza, sin contar con las múltiples muestras de alegría que mostraban. A continuación se adjunta la noticia compartida en una página de Facebook afín a Al Qaeda en el Magreb Islámico, en la que básicamente transcriben la información de la CBS:

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Estados Unidos cierra sus embajadas en Oriente Medio por temor a Al-Qaeda:

En las primeras horas de la mañana del sábado, se ha publicado en Estados Unidos una advertencia a sus ciudadanos para no viajar a Oriente Medio y el Norte de África, por la recepción de información sobre la posibilidad de atentados yihadistas en estas áreas.

Un funcionario de EE.UU. dijo que una advertencia recibida de los servicios de  inteligencia les invitó a cerrar 21 de sus embajadas y consulados el domingo, sobre todo en los países musulmanes. El Departamento de Estado de EE.UU. dijo en un comunicado, “se advierte a los ciudadanos de Estados Unidos que viajen por el extranjero, contra posibles ataques yihadistas especialmente en Oriente Medio, África del Norte, y la Península Arábiga o fuera de ellos”.

El comunicado agrega que la información obtenida sugiere que Al Qaeda y organizaciones afiliadas siguen planeando atentados yihadistas en  Oriente Medio y otras regiones, centrando el riesgo de los ataques en el período entre ahora y finales de agosto.

Fuentes de seguridad estadounidenses dijeron que la amenaza estaba vinculado a al-Qaeda en la Península Arábiga, pero no se dirigen a objetivos específicos, y no se limitan a los intereses de Estados Unidos, sino que están dirigidos a los intereses occidentales en general.

En Londres  el Ministerio de Exteriores británico dijo en un comunicado que iba a cerrar su embajada en Yemen el próximo domingo y el lunes, debido a las crecientes preocupaciones de seguridad.

El Departamento de  Estado de los EE.UU., indicó que algunas embajadas que operan normalmente el domingo, sobre todo en los países musulmanes, serán cerradas por motivos de seguridad, y agregó que el cierre podría continuar por un período más largo, y se aplicarán en las embajadas de EE.UU. en  Afganistán, Argelia, Bahrein, Bangladesh, Djibouti, Egipto, Iraq, Jordania, Kuwait, Libia, Mauritania, Omán, Qatar, Arabia Saudita, Sudán, los Emiratos Árabes Unidos y Yemen.

Análisis final:

Supone una clara victoria moral para los yihadistas que aumentarán sus justificaciones para atacar a los “enemigos judíos y cruzados” ante la cobardía demostrada y retiradas sucesivas de frentes o lugares de conflicto, donde por otra parte quizás hubiese merecido más la pena no haberlos ocupado y realizar unos detenidos estudios y propuestas para evitar las acciones de los yihadistas, implicando a los actores locales de ámbitos políticos, sociales, culturales y por supuesto religiosos moderados. Sin olvidarse de potenciar el papel de las mujeres en todos estos ámbitos.

Resulta muy preocupante el nuevo escenario que se ha generado en los últimos tres meses con asaltos a centros penitenciarios para provocar fugas masivas de presos de Al Qaeda o sus grupos franquiciados en Níger, Libia, Irak, Pakistán y Afganistán. A lo que hay que añadir la nueva modalidad de alertas preventivas masivas.

Algo no va bien.