Algunos sectores de la sociedad alemana se han visto conmocionados por la noticia de la muerte en Siria del joven ex-futbolista Burak Karan de 26 años y origen turco. Pasó su infancia en Wuppertal (Renania del norte-Westfalia) en la zona industrial del norte de Alemania Occidental.

Jugó en los equipos del Hamburgo y Hannover 96 donde le auguraban un prometedor futuro, llegando incluso a defender la camiseta de la selección alemana. Algunos de sus compañeros aseguran que ni el dinero ni la fama le atraían, y que era un devoto musulmán que cumplía escrupulosamente con la obligación de rezar cinco veces diarias.

Burak Karan

Su hemano Mustafá en unas declaraciones al diario Bild ha comentado que Burak comenzó a buscar en Internet videos de países musulmanes en conflicto ya que “quería ayudar a sus hermanos” y “estaba confundido y lleno de tristeza por las víctimas”. En 2008 abandonó la práctica del futbol y se involucró más profundamente en la religión junto a un grupo salafista que frecuentaban la mezquita de Wuppertal entre los que se encontraba Emrah Erdogan, un ciudadano alemán de origen turco que fue detenido a principios de este año en Tanzania, en relación con un atentado terrorista en un centro comercial de Nairobi (Kenia).

Durante 2013 Burak viajó a Siria donde falleció el pasado mes de octubre durante un bombardeo de las tropas de Assad en la localidad de Azaz, cerca de la frontera con Turquía.