En una carrera desenfrenada en la que se podría aplicar la norma de “innovar o morir” los yihadistas agudizan su imaginación en las redes sociales para llevar a cabo sus objetivos de reclutamiento de nuevos adeptos, generar contenidos propagandísticos, conseguir financiación, proponer nuevos sistemas de atentados y aprovechar las aplicaciones más novedosas que les permitan navegar de forma anónima y segura.

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Conscientes de la importancia que tienen las redes sociales, han emprendido varias campañas de reclutamiento con el lema “La yihad mediatica es el 50 % de la lucha de los muyahidines” atrayendo a todo tipo de jóvenes musulmanes de ambos sexos que empiezan de este modo su inmersión en el mundo de la radicalización yihadista.

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Algunos de los sistemas que están empleando para disimular sus aplicaciones son los siguientes:

1) Aprovechar la popularidad de algunas series de televisión como “Vikingos”, presentando algunos perfiles imágenes de fondo y avatares de personajes como el rey Ragnar Lothbrock. Curiosamente los vikingos presentados en la serie televisiva tienen como enemigos a los cristianos.

2) Usar perfiles imitación de líderes políticos y organizaciones anti-musulmanas como la francesa Marine Le Pen.

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Perfil falso de Marine Le Pen (ya desactivado) que llegó a contar con 50 seguidores yihadistas

3) Crear grupos cerrados o secretos de Facebook durante los fines de semana. La certeza de los yihadistas de que tanto las fuerzas policiales como las agencias de inteligencia y el personal de las empresas de redes sociales trabajan con un mínimo de personal durante los fines de semana, les ha permitido crear estos tipos de grupos los viernes por la tarde y desactivarlos la madrugada del domingo al lunes. Haciendo el seguimiento de uno en concreto, se han contabilizado cerca de 30 versiones desde el verano pasado y sigue…

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4) Páginas y grupos en defensa de los presos musulmanes, curiosamente solo defienden a los condenados por terrorismo yihadista, dedicándose a favorecer esta ideología radicalizada. Algunos ejemplos son páginas de apoyo a Jamal Zougam condenado por el 11M, también a los detenidos en algunas operaciones recientes como Azteca o Javer y todo el conglomerado marroquí del CCDDI (Comité Conjunto de Defensa de los Detenidos Islamistas).

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Una de las habituales manifestaciones de los viernes del CCDDI. Es curioso observar como muchos de los que se manifestaban han ido cayendo detenidos en operaciones policiales. En la imagen Mustafa Maya (en el centro) semanas antes de ser detenido en la Operación Azteca

5) Perfiles “durmientes” de Twitter. Ante la intensa campaña de eliminación de perfiles que está aplicando esta red social desde hace unos dos años, algunos yihadistas han cerrado sus perfiles y se limitan a seguir y tener seguidores sin tuitear, interactuando entre ellos a través de otras aplicaciones cifradas.

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6) Crear perfiles con nombres que llevan al principio y al final emojis, emoticonos o símbolos. O incluso si la red social lo permite, el nombre solo está compuesto por este tipo de signos.

Algunos canales de Telegram

7) Páginas o canales dedicados a supuesta ayuda humanitaria, empleando la victimización de los musulmanes en zonas de conflicto, solicitando donativos que de forma encubierta irán a parar a manos de grupos yihadistas.

Páginas, canales y perfiles controlados por yihadistas que solicitan ayuda humanitaria

8) Supuestos perfiles o páginas con fines comerciales fuertemente ligados a radicalizados salafistas o yihadistas. Dedicados a la venta de perfumes, ropa militar, emblemas, cuchillos, mochilas y todo tipo de complementos.